SAN AGUSTÍN Y TIERRADENTRO (Circuito Turistico)


San Agustín y Tierradentro son los dos polos del principal circuito arqueológico de Colombia, por la importancia que les reconoce la comunidad científica internacional y por la antigÜedad de sus culturas (mayor que la de las culturas azteca o inca, por ejemplo). Con todo, el viajero debe saber que hay muchos otros sitios de interés arqueológico, como Ciudad Perdida o Pueblito, de la cultura Tayrona, que se reseñan en otro lugar; o los yacimientos del paleo-indio y ciertas pinturas rupestres muy interesantes en la Sabana de Bogotá; o algunos recintos ceremoniales-observatorios de origen muisca, en Boyacá; o docenas de petroglifos de gran calidad en San José del Guaviare y a todo lo largo del Caquetá y otros ríos de la Amazonía; o, en fin, los yacimientos tumaco, pupiales o quillacinga, en el Departamento de Nariño. Por supuesto, no todos los sitios arqueológicos están abiertos al público.

Con todo, decíamos, San Agustín y Tierradentro son "la Meca" del turismo arqueológico en Colombia, dadas las características de ambas culturas y la calidad de sus escenarios.

Descripción de la Ruta

Si va a viajar en avión, diríjase a Neiva o Pitalito (Aires es la empresa con más vinculación a la zona, pero a Neiva vuela también Avianca), que le acercarán substancialmente a su objetivo; en tal caso haga los arreglos necesarios con un operador local o al menos con un vehículo que le recoja y lleve posteriormente a su destino. También hay transporte colectivo desde Bogotá, en buses y autos ( Coomotor y Taxis Verdes, respectivamente ). Si viaja en el suyo, conviene planear la ruta considerando si va a visitar solo San Agustín o las dos zonas en el mismo viaje. En el primer caso, cuatro días es lo mínimo aconsejable; en el segundo, convendría disponer de una semana. Otra consideración es si utilizará como ruta de regreso la misma de ida, caso en el cual es indiferente el orden de visita. Pero si piensa continuar hacia el occidente, es preferible ir primero a San Agustín y luego, de regreso, desviarse a Tierradentro (por Garzón) y de ahí pasar a Silvia, muy cerca a Popayán, donde tiene abierto el rumbo al Ecuador, pasando por Pasto, o el regreso a Bogotá por Cali-Armenia-Ibagué.

En condiciones normales, se sale de Bogotá en dirección a Girardot (ver primer tramo del viaje Bogotá-Cali), desde donde la ruta acompañará el río Magdalena casi hasta sus cabeceras. Encontrará la bifurcación hacia Ibagué o hacia Neiva -que es la que usted debe seguir-, a la salida de El Espinal. Si tiene tiempo holgado deténgase en el Centro Artesanal de La Chamba (alfarería de muy buena calidad), muy cerca al Guamo; o un poco más adelante, podría salirse de ruta rumbo a Purificación, para llegarse hasta la represa de Río Prado, un bello lugar con posibilidad de deportes náuticos y un par de albergues para pasar la noche ( si va a cruzar en lancha hasta alguno de los que están al otro lado del lago, deberá dejar su carro en el embarcadero).

A buen paso y con un par de cortas paradas, el trayecto hasta aquí le habrá demandado entre cuatro y media y cinco horas, a lo sumo. Pero si descarta otros objetivos de viaje, a partir de Girardot siga de largo por la carretera principal hasta Neiva, casi todo el tiempo por zonas bajas y planas y una aceptable carretera. Antes de Aipe, una población 33 kilómetros antes de Neiva, hay una curiosidad -la Piedra Pintada - que se anuncia sobre la vía; se trata de una roca decorada con pictogramas que describen la historia de las tribus de la región. En la misma región se encuentra el Desierto de la Tatacoa o Valle de las Tristezas, al cual se puede llegar más directamente por el otro lado del río, desde Neiva. Se trata de un raro caso de desierto en medio de valles fértiles, con un importante cementerio paleontológico y fauna curiosa (arañas, ratones, víboras, zorros). Llegar a Neiva le representará unas seis horas en total


 


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