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A Propósito del Día de La Madre
Bogotá, Mayo 16 de 2017

Por Federico Durán Soto

Las redes sociales se vieron inundadas de tarjetas azucaradas, felicitaciones de los hijos, homenajes a las tias y mucha celebración y comilona en restaurantes. Hoy, con dicha efervescencia ya en reposo quizás haya lugar a un poco más de reflexión.

Siempre he pensado que el mayor dilema de la humanidad respecto a la maternidad, no es el aborto, sino la imbecilidad de la sociedad que la circunda. No deja de ser curioso que el quebrantamiento histórico del espíritu maternal haya logrado salir de todas sus cárceles, excepto del de su propia mazmorra religiosa.

Admiro a esas madres que tuvieron la voluntad de levantarse de su piadosidad servil y adoptar actitudes reivindicativas y contestatarias, por su deseo de formarse cultural y profesionalmente, y por su vehemente lucha emancipadora hacia la autonomía personal.

Brindo por ellas, por esas madres y esposas, por esas madres y hermanas, por esas madres y vecinas, por esas madres y jefas, y por todas aquellas que a lo largo de los siglos desde las épocas de Hipatia han luchado y no han dado tregua en su batalla contra la infalibilidad del "PENE" proveniente de tanta autoridad eclesiastica y desvergonzada que las ha pordebajeado y maltratado desde épocas biblicas. De no ser así, aún estarían lavando pisos y no dirigiendo naciones.

Pero aún no queremos aprender. El Papa Juan Pablo II en su definitivo documento Ordinatio Sacerdotalis zanjó la cuestión y en sus propias palabras dijo: "Declaro que la Iglesia no tiene en modo alguno la facultad de conferir la ordenación sacerdotal a las mujeres y este dictamen debe ser considerado como definitivo por todos los fieles de la Iglesia". Esta enseñanza ha sido considerada "infalible por el Magisterio ordinario y universal de la Iglesia". Por favor entiéndase bien, "Infalible", quiere decir que la Iglesia la presenta como verdad segura y sin error. Y yo me pregunto entonces ¿Si una madre actualmente puede presidir una nación, por qué no puede presidir la eucaristía y/o recibir la ordenación?

Una actividad humana donde no seas digna de alcanzar la máxima jerarquía debido a un órgano genital no merece tanta letanía y retartalilla. Cambiar un poco de camándula y rosario por algo que realmente enaltezca la dignidad del espiritu maternal no es solo el deber de todo hijo y de todo hombre, es tambien el mínimo homenaje que se debe rendir a tanta madre que murió por alcanzar una civilización más igualitaria. Brindo por la mía y por las de todos ustedes.


 


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