Manuel Marulanda Velez - Alias "Tirofijo"
Pedro Antonio Marín (Génova, Colombia, 12 de mayo de 1930 † Meta, 26 de marzo de 2008), alias Manuel Marulanda Vélez o Tirofijo, fue el comandante y miembro fundador de la guerrilla de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), organización considerada terrorista en 31 países, entre ellos la Unión Europea y Estados Unidos.
Fue el guerrillero más veterano del mundo y de su tiempo. Sus apodos, Tirofijo posiblemente proviene de la habilidad para acertar en el blanco al disparar con armas de fuego durante sus días de combatiente, y Manuel Marulanda proviene de un antiguo líder comunista asesinado durante La Violencia, lideró a las FARC hasta su muerte.
Primeros años
Pedro Antonio Marín, nació en Génova, municipio del Departamento del Quindío, existe controversia sobre su fecha de nacimiento, si tuvo lugar en mayo de 1928 o de 1930. Era hijo de campesinos liberales que vivían en Ceilán (Valle). Su padre era Pedro Pablo Marín Quinceno (quien alguna vez afirmó que su hijo había nacido el 12 de mayo de 1932 en Génova) y su madre era Rosa Delia Marín. Sus hermanos eran Rosa Helena, Jesús Antonio, Obdulia y Rosa María.
Su abuelo, Ángel Marín, antioqueño de tendencias liberales, fue combatiente en la Guerra de los Mil Días. Marín cursó hasta quinto de primaria en la escuela. A los 13 años se fue de la casa.
La época de la violencia
Marín trabajó como expendedor de carne, panadero, vendedor de dulces, constructor, tendero y comerciante. Como seguidor de liberales, Marín aparentemente habría participado en las revueltas del Bogotazo en 1948, luego del asesinato del líder liberal Jorge Eliécer Gaitán. Se desató una ola de represión y de violencia política, dentro de la cual muchos campesinos liberales y de izquierda crearon milicias armadas para protegerse de las acciones de los elementos conservadores más violentos dentro de la clase de los terratenientes y del ejército, además de los simples bandidos oportunistas, por lo que llegaron a ser conocidos como «Los chusmeros». Estas milicias generalmente tuvieron un carácter local y restringido, pero también ejecutaron acciones más ofensivas según las circunstancias. Ambos bandos cometieron atrocidades durante esta fase del conflicto. Algunos de estos crímenes llegaron a tener nombres populares. «El corte corbata», uno de los más conocidos, consistía en un corte transversal en el cuello, por el que extraían la lengua dejándola colgando, o «el corte franela», que consistía en un corte alto del cuello.
Dependientes y aliados en principio con el oficialismo liberal, muchas de estas agrupaciones se desmovilizaron parcialmente durante la amnistía decretada por el dictador Rojas Pinilla a inicios de los años cincuenta, pero varias de ellas habían roto gradualmente con la línea partidista y siguieron en armas dentro de sus propias zonas de influencia regional, cuando el país recobraba para entonces una relativa estabilidad política.
Frente Nacional
Al acercarse la época del Frente Nacional, éstas comunidades rurales armadas ya habían tomado un carácter más autónomo y de una tendencia ideológica más cercana al comunismo agrario, de ahí que desde la izquierda algunos las llamaran "zonas liberadas".
Aunque eran todavía mayormente defensivas, desde el gobierno se les consideró una amenaza al ser "repúblicas independientes" (como lo fue por ejemplo la República de Marquetalia), donde no tenía influencia la autoridad y la legalidad centralista que se pretendía restaurar.
Presunta muerte en 1964
En 1964 el gobierno colombiano presumió que en los bombardeos de Marquetalia había muerto Marín y el resto de comandantes guerrilleros. Fue un rumor falso sobre su muerte acompañado de varios más, algunas veces caído en combate, enfermo por heridas gangrenadas y hasta víctima de hormigas venenosas.
Fundación de las FARC
Se mantuvo una tensa paz en estas zonas entre 1958 y 1964, pero en ese último año se tomó la decisión de acabar definitivamente con esos reductos autónomos por la fuerza e imponer el dominio estatal, para la cual se montó una gran operación militar. Esta acción del ejército dispersó a los asentamientos y obligó entonces a Manuel Marulanda, hasta entonces uno de los líderes campesinos partícipes de estas milicias, y a una docena de hombres a internarse en las montañas.
Poco después, estos sobrevivientes se organizarían bajo la dirección de Marulanda y de miembros del Partido Comunista para crear una fuerza guerrillera FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) de un carácter definidamente revolucionario. A lo largo del desarrollo de la guerra en Colombia, se apartaría de la línea oficial de este Partido y se fortalecería hasta llegar a un número estimado de 16.000 integrantes en 2001, pero que a 2009 cayó a un estimado de entre 6.000 a 9.000 efectivos.
Diferentes observadores externos han considerado a Manuel Marulanda como una figura "mediadora" entre el brazo político y el brazo militar de las FARC, inclinándose a favor de una u otra de las tendencias dentro de esa guerrilla según las circunstancias externas o internas lo ameriten.
Presunta muerte en 1970
En noviembre de 1970 el periódico El Espacio publicó una serie de crónicas donde se decía que Marín se había enfrentado a tropas del Ejército que le propinaron una herida mortal en el pecho. Este y otros tantos relatos perdieron toda credibilidad cuando Marulanda se tomó la foto con Víctor G. Ricardo en junio de 1998, y un mes más tarde, con el candidato presidencial Andrés Pastrana.
Negociaciones de paz con Betancur
En 1982, el recién electo presidente Belisario Betancur lanza su anhelo y proyecto de alcanzar una paz sin la vía militar, invita a las FARC, al M-19, entre otros grupos para iniciar los diálogos de paz. Marín acepta reunirse con la Comisión de Paz y acuerda un lugar en el municipio de La Uribe, Meta, el sitio de negociación. Tras varios meses de dialogo las FARC y el gobierno firman los Acuerdos de La Uribe.
"Refrendamos con nuestras firmas la Política de Cese al fuego, tregua y paz adelantada por el secretariado y ordenamos a todo el movimiento cesar el fuego con el adversario el dia 24 de mayo de 1984 a las 00:00 para dar comienzo a un periodo de prueba y tregua de un año... Manuel Marulanda. Discurso dado en Casa Verde, La Uribe la noche del 23 de mayo de 1984
De estos acuerdos nace la Unión Patriótica, partido y movimiento político formado no solo por miembros de la guerrilla sino por organizaciones sindicales, de los derechos humanos, etc. Marulanda no estaba muy involcurado en el asunto de la UP pero junto con Jacobo Arenas mantenía su posición de comandante de las FARC, criticaba el exterminio de los militantes de la UP, pedía desmantelar el paramilitarismo en Colombia y mantenía una enorme actitud de seguir dialogando para buscar la paz.
Se recuerda una famosa frase que dijo al Comisionado de Paz John Agudelo Ríos:
• John Agudelo Rios: Don Manuel, ¿que pasará si concretamos la paz?
• Manuel Marulanda Vélez: Me regreso a trabajar en Génova (Quindío) en la finca donde viví de niño, si es que todavía existe.
A pesar de que la UP es exterminada por los paramilitares, narcotraficantes y miembros de la inteligencia del estado, la tregua pactada en 1984 se mantiene de manera interrumpida hasta 1990 cuando el ejército por orden del presidente César Gaviria invade Casa Verde, zona de negociación de paz y sede del secretariado, el cual logra huir del indiscriminado ataque.
Presunta muerte en 1995
En 1995, una cadena radial informó que 'Manuel Marulanda' había muerto y que el fallecimiento lo había confirmado el miembro del secretariado de las FARC Iván Márquez a la misma emisora. Sin embargo, todo resultó falso.
Negociaciones de paz con Pastrana
Marín se reunió con el entonces candidato a la presidencia de Colombia, Andrés Pastrana y acordaron reunirse una vez este fuera presidente de Colombia para iniciar un proceso de paz.
En noviembre de 1998, las Farc y el Gobierno en reunión entre Marín y Andrés Pastrana acordaron una zona desmilitarizada en Caquetá. Después de la Toma a Mitú, se acuerda la Zona de Distensión donde se presenta el episodio de la "silla vacía", donde Marulanda debía sentarse a representar el inicio de los diálogos de paz con Pastrana.
Marulanda no asistió argumentando que iban a atentar contra su vida y que la seguridad no estaba garantizada, una excusa que nunca llegó a creerse por el gobierno y la opinión publica. Pastrana años después desmiente lo que sucedió en realidad; Marulanda no asistió porque de haberse sentado Marulanda, los colombianos creerían que la guerrilla firmó la paz mientras que los subversivos de las FARC creerían que su líder se entregó al Estado Colombiano y eso le traería problemas posteriormente.
Aun así se continúan los diálogos de paz sin haber un cese al fuego, el gobierno implementa el Plan Colombia para acabar con los cultivos ilícitos, el plan fue duramente criticado por las FARC, mientras que la guerrilla pone en marcha enormes secuestros, minas antipersona, carros bomba, etc. Andrés Pastrana harto de las falsas promesas de las FARC decide poner fin a la zona de distensión (irónicamente ese mismo día se había llegado a un cese al fuego) y al Proceso de paz.
Presunta muerte en 2004
En febrero de 2004, la periodista Patricia Lara afirmó en la revista Diners que a Marín lo aquejaba un cáncer de páncreas y no le restaban más de seis meses de vida. La afirmación nunca fue desmentida. Sin embargo, las autoridades encontraron en el computador de Raúl Reyes decenas de comunicaciones dirigidas y escritas por el comandante máximo, con lo que quedó claro que por lo menos hasta finales de 2007, Marín aún estaba vivo.
Muerte en 2008
El 24 de enero de 2008, el diario brasileño 'Correio Braziliense', citando documentos atribuidos a la Agencia Brasileña de Inteligencia (ABIM), señaló que Marín tenía cáncer y que había una disputa por liderazgo en las FARC.
El 24 de mayo de 2008, la revista colombiana Semana publicó una entrevista con el ministro de Defensa de Colombia, Juan Manuel Santos en la que éste mencionó que los organismos de inteligencia de Colombia presumían que Marín había muerto el 26 de marzo a las 18:30, al parecer por causas naturales o por un paro cardíaco. Dicha información fue confirmada el 25 de mayo en un vídeo, entregado al canal Telesur, donde aparece uno de los cabecillas, Timoleón Timochenko Jiménez, que ratifica la muerte de Marín.
El 1o. de febrero de 2009, una guerrilera desmovilizada de las Farc, le entregó al Diario La Nación, de Neiva, Colombia, las primeras fotos del guerrilero muerto. Luce un camuflado nuevo, con las manos cruzadas sobre el pecho y, según las palabras de "Anayibe", la guerrillera desmovilizada "El desplazamiento fue tortuoso. El féretro improvisado estaba protegido por tres anillos de seguridad, integrado por 250 hombres. El ataúd fue desplazado en medio de una espesa selva que comunica al Guaviare con el Meta. El recorrido tardó dos semanas y se hizo en total silencio. Todos los miembros del Secretariado, mantenían el secreto. La instrucción era ocultarlo hasta cuando se definiera la sucesión del mando."
Críticas
Marín fue criticado desde la izquierda legal en Colombia y en el exterior (tanto por parte de gobiernos, partidos políticos y organizaciones no gubernamentales), por buscar solucionar los problemas del país mediante el empleo de las armas, el secuestro, minas antipersona, carros bomba, narcotráfico, desplazamiento forzado y tortura entre otros actos, que hacen parte de la prosecución de una guerra que ha perjudicado a ambos bandos y a la población civil, dejando miles de muertos, heridos y desplazados. Un número reducido de organizaciones y personalidades nacionales y extranjeras se apartan de ésta línea de crítica generalizada y comparten en cierto sentido las acciones de las FARC porque se argumenta que esos serían los métodos necesarios ante la imposibilidad de recurrir a otros debido a la violencia y a la intolerancia del gobierno y de la dirigencia de la sociedad colombiana.
Al igual que los demás bandos en la contienda, la guerrilla que Marulanda dirigía ha cometido abusos contra otros combatientes y contra la población civil a lo largo de la guerra. Organizaciones no gubernamentales calculan que su responsabilidad correspondería a alrededor del 20 por ciento (de 15 a 25 según los diferentes momentos) de los asesinatos políticos anuales en el conflicto. A las FARC también se las considera responsables de un alto número de secuestros, de reclutamientos de menores, de la colocación de minas antipersonales y de actos de terrorismo. Las FARC están en la lista de organizaciones consideradas como terroristas por el Departamento de Estado de los Estados Unidos y en su equivalente dentro de la Unión Europea. Las Naciones Unidas han condenado varias de sus acciones como crímenes de guerra.
Por todos estos hechos, en el 2001 Human Rights Watch le solicitó a Manuel Marulanda que tomase decisiones para corregir los abusos de sus hombres, pero el Comandante de las FARC no ha respondido directamente a dichas comunicaciones. Human Rights Watch considera que sus críticas fueron ignoradas o desviadas por la comandancia de la organización guerrillera: "El Comandante Marulanda no ha respondido ni a una sola de las preocupaciones que planteamos. En lugar de tomarse en serio nuestras críticas, ha emitido una arenga que desvía la atención de los problemas reales".
Otros voceros de las FARC han respondido que consideran que dichas organizaciones no los estarían juzgando correctamente y que la guerrilla como tal no estaría sujeta a la ley humanitaria internacional que uno de sus comandantes consideró como "un concepto burgués". Ante dicha respuesta, los críticos de las FARC en el área de los derechos humanos han contestado que la ley humanitaria internacional sí afecta legalmente a esa guerrilla y más aún si ésta se considera parte beligerante en el conflicto.
Dentro de las muchas acusaciones en su contra está la sentencia establecida por el Tribunal Superior de Antioquia, Pedro Antonio Marín junto con la cúpula de las FARC, son responsables del secuestro y muerte del ex ministro de defensa, Gilberto Echeverri Mejía, el ex gobernador de Antioquia, Guillermo Gaviria Correa y de ocho militares.
Otros artículos
Articulo#1
Falleció Tirofijo
Manuel Marulanda Vélez, ‘Tirofijo’ causó muerte y destrucción por 60 años, pero nunca logró su objetivo de tomarse el poder.
Pedro Antonio Marín falleció, según el Ministro de Defensa, tras 60 años de huirle a la muerte, de eludir balas y bombazos, de haber sido enterrado y resucitado una y otra vez, de haberse convertido, gracias a su astucia y la incapacidad de las Fuerzas Armadas, en el guerrillero más viejo del mundo. Y habría muerto, paradójicamente, como su abuelo, un combatiente de la Guerra de los Mil Días, de viejo y de muerte natural.
Como todo en su vida, hasta la fecha de nacimiento fue un misterio. Al periodista y escritor Arturo Alape, en el libro Tirofijo, le confesó: “Yo nací, no sé cuándo propiamente la fecha, el mes sí lo sé, en mayo de 1930. En ese mes, yo nací”. Sin embargo, su padre, Pedro Pablo Marín Quiceno, afirmó que nació el 12 de mayo de 1932 en Génova (Quindío).
Su abuelo, Ángel Marín, como el resto de su familia, fue muy importante en sus primeros años. Era un antioqueño corpulento, simpático y amable, que le enseñó desde consignas de asalto hasta asestar un machetazo. Sus relatos le permitieron crear en su mente un imaginario negativo hacia el Partido Conservador y las estrategias de resistencia contra el agresor.
Tácticas que le ayudarían a encarar desde muy temprano la vida, que estaría signada por la violencia. No en vano, este buen estudiante de escuela, que sólo cursó hasta quinto de primaria por la pobreza de su familia, aprendió, a la par con los números y las letras, principios de esgrima y tiro al blanco, de la mano de sus tíos.
Apenas a los 13 años se fue de la casa a buscarse la vida, sin poder compartir mucho con su madre, Rosa Delia Marín, y sus hermanos, Rosa Helena, Jesús Antonio, Obdulia y Rosa María, que vivían en una finca de no más de 20 hectáreas cerca de Ceilán (Valle).
Salió tras una suma de dinero que le permitiera tener su casa, su finca y sus animales. Lo intentó de distintas maneras: fue expendedor de carne, panadero, vendedor de dulces, constructor, tendero y comerciante. “Cosas así que le daban a uno para pasar el día y sobrevivir, pero digamos no para conseguir un patrimonio estable, aunque uno fuera un muchacho con ideas de ganador”, le dijo a Alape.
Su vida daría un dramático giro a partir del 9 de abril de 1948, cuando se encendió la chispa de la violencia que él, con sus crecientes guerrilleros, ayudó a esparcir por todo el país. “Alzarse en armas era la única manera de sobrevivir”, admitiría. Se convirtió en guerrillero liberal, más por herencia que por convicción. “Toda la familia de nosotros era liberal y los que iban naciendo, pues también eran liberales, porque mi papá, mi mamá, mis tíos y una interminable cadena de la cual nadie escapa, era liberal. Era como un nudo de pura tradición. Era como la señal de la cruz que siempre se lleva en la frente. La familia de nosotros era gaitanista”.
Cuando los ‘pájaros’ y los ‘chulavitas’ llegaron a Ceilán, la familia Marín fue uno de los blancos de sus acciones y fueron acusados de ‘nueveabrileños’. Pedro Antonio se refugió de la arremetida en la finca de uno de sus tíos. Allí pasó seis meses, hasta cuando regresó a Génova, donde se dio a la tarea de armar una guerrilla con familiares y amigos, con la que comenzaron a atacar a los conservadores de la región.
Porque después de los hechos de Ceilán, ‘Tirofijo’ concluyó: “Ya ahí sí me puse a pensar distinto. Esta situación está muy complicada, parece que todo cambió. Entonces hay que buscar una solución. ¿A quién recurrimos? ¿Dónde están las armas? ¿Cómo se consiguen? El cuerpo ya no resiste más humillaciones, si seguimos así, si nos quedamos así, nos van a matar”.
En su lucha contra los ‘godos’, se alió con Jacobo Prías Álape, alias ‘Charronegro’; Jesús María Oviedo, ‘Mariachi’, e Isauro Yosa, alias ‘Lister’. Ese encuentro cambió la historia de Marín y del país, pues empezó a acercarse a las ideas marxistas-leninistas y a recibir entrenamiento militar, apoyado por el Partido Comunista. Cuando las amnistías de la dictadura llegaron, había dejado de ser un guerrillero liberal y estaba en camino de ser un revolucionario.
En 1953, gracias a la buena puntería, uno de sus compañeros le dijo: “Este es un verdadero tiro fijo”. Y así se quedó. Dos años después, por la molestia del apodo que no era bien visto en la organización, y por sugerencia de varios de sus compañeros, adoptó el nombre de ‘Manuel Marulanda Vélez’, en honor a un líder sindical comunista asesinado en Bogotá, en enero de 1951. Pero Pedro Antonio Marín siempre sería ‘Tirofijo’.
Así nació el mito popular y la leyenda. “Todo el mundo aseguraba haberlo visto aquí y allá al mismo tiempo; surgían relatos de combates inverosímiles del hombre solo contra batallones enteros, se componían canciones sobre su vida y se especulaba de pactos con el diablo. Incluso la prensa llegó a dar cuenta de su entierro, con fotos y todo, en 1951”, dice el historiador Orlando Villanueva, en su libro Guerrilleros y bandidos.
En 1960, se alió con Ciro Trujillo, quien comandaba una columna guerrillera en Riochiquito (Cauca) y se fue al mando de la Columna Sur del Tolima. ‘Tirofijo’ fundó una zona de resistencia campesina, que el entonces congresista Álvaro Gómez llamaría “Repúblicas independientes”.
El 27 de mayo de 1964 comenzó la Operación Marquetalia del presidente Guillermo León Valencia una semana antes, cuando había ordenado al Ejército recuperar para el Estado esa remota región ubicada entre el sur del Tolima y el norte del Huila. Ese sitio, que ni siquiera salía en los mapas de la época, era considerado el último reducto de La Violencia y del bandolerismo.
Según el mito, tan sólo un puñado de 48 combatientes, dirigidos por ‘Manuel Marulanda Vélez’, logró resistir a los bombardeos y al cerco militar. Esos serían para las Farc los indestructibles ‘héroes marquetalianos’. Y el 27 de mayo sería considerado el día del nacimiento de ese grupo guerrillero. Después, con 250 hombres, comenzó un plan de expansión del grupo armado que cobijó Huila, Caldas, el norte de Tolima y Marquetalia, luego entrarían a Caquetá, donde crearían uno de sus fortines.
Como lo advierte el historiador Gonzalo Sánchez, Marquetalia, además de ser un mito fundacional, trasciende en el tiempo en una guerrilla que no olvida los agravios cometidos desde más de 40 años. Un poco después de los bombardeos, Marulanda conoció a ‘Jacobo Arenas’, quien sería su amigo, confidente y orientador político. Los dos abrazaron definitivamente el marxismo y se lanzaron a la lucha por el poder.
Sin embargo, entre 1974 y 1982, el grupo tuvo un crecimiento lento que se centró en zonas campesinas distantes de los grandes centros urbanos.
El 27 de mayo de 1982, en la séptima conferencia, las Farc tomaron la decisión de pasar de ser una guerrilla móvil a un ejército popular, un grupo revolucionario. Crearon las bases de lo que sería su expansión y su fortalecimiento militar, al diseñar un plan estratégico donde se crearon 48 frentes en todo el territorio nacional. Y un plan internacional que buscaría, según el grupo, desenmascarar la política oficial de represión y violencia.
El 28 de mayo de 1984, ya 20 años después de Marquetalia, el presidente Belisario Betancur y ‘Manuel Marulanda’ firmaron el primer cese al fuego bilateral y la creación de la Unión Patriótica. Con estas discusiones, el país volvió a verle la cara a ‘Tirofijo’, en la famosa Casa Verde, y comprobó que el líder guerrillero no estaba muerto.
Pero este acercamiento hacia la paz fracasó. El viejo guerrillero continuó en las armas y el grupo se consolidó con una expansión de frentes guerrilleros con gran poder bélico, financiados con dineros del narcotráfico y del secuestro. Y en medio de esa irrupción de hombres, de cuadrillas, de bloques y de frentes, brotó la figura monolítica de ‘Tirofijo’ como padre fundador, aquel que orientaba la dirección del grupo y el que cohesionaba la lucha, el dueño de la última palabra.
Comenzaron los golpes militares de gran impacto, como la toma de Mitú, capital de Vaupés, en 1998; Patascoy y los ataques a Miraflores, en el Guaviare. Esta guerrilla sumó 400 soldados y policías secuestrados.
‘Marulanda’ esperaba que el Congreso aprobara una ley permanente de canje para que en el curso de la confrontación se pudieran intercambiar los prisioneros de lado y lado, lo que le implicaría al Estado poner en libertad a más de 400 guerrilleros presos. Él fue el artífice de este planteamiento que consistía en convertir en prisioneros de guerra a los combatientes retenidos en el conflicto y que hasta su muerte, sería su obsesión.
En las elecciones de 1998 reapareció el comandante guerrillero, más viejo, quien con su toalla en el hombro accedió a tomarse una foto con un reloj de la campaña conservadora al lado de Víctor G. Ricardo, un político conservador que fungió de enviado del entonces candidato Andrés Pastrana, y que después sería el alto comisionado para la Paz en el proceso de diálogo en la zona desmilitarizada que el gobierno les concedió a las Farc, y que tenía como epicentro San Vicente del Caguán, en Caquetá.
Después, como presidente electo, Andrés Pastrana viajó a entrevistarse con ‘Marulanda’. La imagen de un Presidente de Colombia caminando por una carretera destapada al lado del legendario guerrillero consiguió que el país empezara a vivir la ilusión de la paz que tres años más tarde se convertiría en frustración. Era la primera vez que un Jefe de Estado le otorgaba al jefe de las Farc un tratamiento como contraparte válida en una negociación, que entonces se veía como el único camino para apaciguar la tormenta de las tomas a poblaciones y los cilindros de gas que mataban a civiles y a militares por igual.
El 7 de enero de 1999 era la cita prevista para que Marulanda, de cara al país y al lado de Pastrana en un mismo escenario, diera rienda suelta a las conversaciones. Pero nunca llegó. Las Farc argumentaron razones de seguridad, pero con el tiempo se han conocido versiones que indican que ‘Tirofijo’ no llegó a la cita por considerar que su presencia allí enviaría el mensaje equivocado de que la paz estaba cerca. Sea cual fuere la razón, la famosa silla vacía fue un vaticinio de lo que vendría más adelante para el proceso. Un desplante de las Farc al país entero.
También causó curiosidad el discurso del abuelo guerrillero ese día –leído por Joaquín Gómez– en el que volvió a reclamar por las vacas, las gallinas y los marranos que, según él, el Estado les había arrebatado en Marquetalia y Casa Verde.
Aun así, las conversaciones siguieron y el Caguán se convirtió en el escenario más importante que han tenido las Farc en sus últimos años, y que quizá nunca más tendrán. Los 42.000 kilómetros, sin presencia de la Fuerza Pública fueron el escenario propicio para que el país se acercara a una guerrilla que, por la naturaleza de su clandestinidad, nunca había estado tan expuesta al escrutinio público.
En los primeros meses del proceso, Marulanda no aparecía con frecuencia en público. Pero con el paso de los meses y a medida que las Farc tomaron confianza con el control que ejercían en la zona y el proceso seguía su marcha, el rostro del viejo guerrillero se hizo familiar. En especial, a finales de 2000, cuando la voces de los familiares de los secuestrados se empezaron a oír con más fuerza y el llamado acuerdo humanitario se volvió protagonista del proceso.
Las Farc habían elaborado la estrategia del ‘canje’ como un paso más de su consolidación como ‘ejercito del pueblo’, una acción propuesta en la novena conferencia y con la que buscaban el reconocimiento como fuerza beligerante.
Marulanda le hizo saber al gobierno que de ese tema se encargaría él directamente. Asumió el mando de la negociación de ese acuerdo y en decenas de reuniones con el alto comisionado para la Paz, que para entonces ya era Camilo Gómez, accedió a firmar, el 2 de junio de 2001, el documento que sacó de las garras de la guerrilla a más de 250 soldados y policías, y obtuvo a cambio la libertad de 14 guerrilleros de las Farc que se encontraban presos.
El ‘Tirofijo’ que aparecía en el Caguán era un campesino con camisa de cuadros azules y blancos que siempre estaba acompañado de Sandra, su mujer, bastantes años más joven que él, y quien era la única a la que le recibía la comida y manejaba el campero en el que se movilizaba por la zona.
Por esos tiempos, ‘Marulanda’ se volvió asequible a las reuniones con dirigentes políticos, empresarios, congresistas extranjeros que llegaban con la ilusión de ver de cerca el proceso, pero también de tomarse la foto con quien para muchos era ya una leyenda de la lucha guerrillera en el mundo. el ‘Viejo’, como se le decía coloquialmente, sostenía largas conversaciones sobre el origen del conflicto, su distanciamiento del Partido Liberal y sobre el problema agrario del cual nunca se desprendió.
Con el fracaso de los diálogos y con la retoma del Caguán, siguió perdurando en la imagen de los colombianos como el jefe de un grupo que convirtió a secuestrados civiles en un valiosa joya para el anhelado canje humanitario. A la vez, llegaban noticias desde la montañas de Colombia en las que se anunciaba una nueva muerte, esta vez víctima del cáncer.
Pero, al parecer, como lo reveló el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, a ‘Tirofijo’, el hombre que amó a los tangos en la voz de Gardel y de Julio Sosa, el poseedor de una memoria prodigiosa, murió de un infarto. Un fin común para un hombre complejo.
Articulo#2
El jefe de las FARC
En una pintura de Fernando Botero, el artista más famoso de Colombia, el jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, "Tirofijo", aparece rodeado de enormes árboles, en traje y sombrero de faena, botas de caucho hasta media pierna, empuñando un fusil moderno y con la habitual toalla en el hombro.
Que un retrato del guerrillero más viejo del mundo, aún alzado en armas, forme parte de la obra de quien sea quizás el artista que se ha mantenido más al margen de la violenta realidad del país, parece confirmar lo que ya ha probado la realidad: "Tirofijo" es una de las figuras más importantes de la historia contemporánea colombiana.
"Tirofijo" es el apodo de Manuel Marulanda Vélez, que es el alias de Pedro Antonio Marín, un campesino que nació en Génova, Quindío, el 12 de mayo de 1930.
El apodo se lo ganó porque -según dicen- "donde pone el ojo, pone la bala". El alias lo adoptó en homenaje a un luchador comunista que murió en Medellín en 1951.
De cómo llegó a tener el título de máximo dirigente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia es más complicado: una historia entretejida con mitos y leyendas, heroicas y diabólicas, como tiene que ser -cuando se trata de una figura política y militar.
Del campo a la autodefensa
Esa historia, al parecer -porque, naturalmente, mucho es "al parecer"- empieza poco después del 9 de abril de 1948, cuando quien era un leñador de filiación liberal, tuvo que hacer por primera vez lo que luego se convertiría en una constante de su vida: empuñar un arma y huir de la policía. En esa primera ocasión, el gobierno conservador perseguía a quienes calificaba de "abrileros" -liberales que se levantaron tras el asesinato de Gaitán. La violenta lucha entre conservadores y liberales llevó a quien todavía se llamaba Marín a organizar grupos de autodefensa. Por décadas, "Tirofijo" ha liderado a las FARC. Marín dejó de existir y nació "Tirofijo" y tanto él como la zona donde vivía, Marquetalia, tomaron dimensiones de leyenda en la imaginería popular. Las FARC no se quedan quietas. En 1964, cuando el campesino liberal ya se había convertido en comunista y líder, el gobierno de Guillermo León Valencia lanzó la Operación Marquetalia -una compleja movilización militar en dos etapas en la que el Batallón Colombia que arrasó el bastión revolucionario pero que, irónicamente, le dio la largada a la lucha guerrillera colombiana actual.
De la autodefensa a la lucha armada
Manuel Marulanda Vélez, como ya se llamaba, y sus compañeros, escaparon con vida. La experiencia puso en evidencia la conveniencia de convertir las autodefensas campesinas en guerrillas móviles, de manera que los ataques planeados serían más difíciles para el ejército y más fáciles para ellas. Así nacieron las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), proclamadas en 1966. Marulanda fue uno de los 350 guerrilleros que asistieron al primer cónclave. Años después, tras la muerte de Jacobo Arenas, se encuentra al frente de una de las guerrillas más antiguas del mundo. Las FARC han sido descritas como un mero reducto de delincuentes comunes, secuestradores, extorsionistas, asaltantes salvajes de pueblos desprotegidos, narcocultivadores o narcotraficantes. Otros las consideran como los defensores de los eternos excluidos políticos.
Los fantasmas del pasado.
Al decidirse a dialogar con Pastrana, Marulanda se sentaba no sólo con el presidente, sino con el representante máximo de el mismo partido que hace unas cinco décadas envió a las fuerzas del orden a capturar a la familia Marín por liberales, parte de una de esas familias conservadoras de ultranza, e hijo de Misael Pastrana, uno de los presidentes que gobernó con la sombra de "Tirofijo". Luego de varios años de tensiones, amenazas y rupturas, el proceso de paz se quebró definitivamente en el gobierno de Andres Pastrana. El tema de los secuestrados se constituyó en uno de los puntos mas trágicos de esta guerra que habria de heredar Alvaro Uribe Velez.